miércoles 25 de noviembre de 2009

"Cambia, todo cambia..."

Decir que la vida es un ciclo, es decir una cosa bastante obvia... y decir que todos los días comenzamos y cerramos ciclos, también. Lo que no es muy obvio, es la actitud con la que enfrentamos estos cambios... Supongo que depende de la importancia que le damos nuestros ciclos y del impacto que tiene sobre nosotros el hecho de que algunos lleguen a su fin.
Este último tiempo, ha sido para mi, un tiempo de cierre, vale decir que me ha tocado cerrar ciertos ciclos, algunos de manera intencional y pre-meditada, otros de una manera un tanto más "sobre la marcha"...
Hoy he decidido cerrar un par más, entre los que se encuentra este blog, que me ha dado (ni más ni menos) que la posibilidad de animarme a mostrar lo que escribo. Este espacio fue la primer expansión de mis escritos, hacia un círculo más amplio que el de mis afectos. Acá me animé, no solo a escribir, sino a decir lo que pensaba... me animé a sacar del cajón todas esas cosas que había guardadas y me impulsé a seguir y a ir un poquito más lejos. Me obligué a tener una cierta constancia, unas veces más estricta y otras un poco más "relajada". Lo usé de catarsis, lo usé para decir cosas (a veces dirigidas, otras al aire), lo usé para conocer gente, conocí personas muy lindas que estaban en la misma que yo, me enganché con historias increíbles que no podía dejar de leer... lo disfruté, mucho, de verdad... pero hoy necesito cambiar, renovarme, darle un giro a todo esto.
No me voy a alejar del mundillo blogger, simplemente, porque me encanta, pero si voy a empezar algo nuevo. Me siento diferente y necesito hacer algo diferente, voy a seguir escribiendo y publicando en un espacio que comience desde cero y que sea el reflejo de lo que necesito decir hoy.
Durante este tiempo me han pasado cosas que indefectiblemente me han afectado y modificado, cosas por las que necesito una vuelta de página y me parece que tomar este tipo de decisiones, me puede ayudar a verlas desde otra perspectiva adornada por la lejanía.
Este blog ha formado parte de una etapa que de a poco, iré dejando atrás... una etapa que se irá quedando en el pasado por una cuestión sana y natural. Algún día, quizás sin darme cuenta, los recuerdos solo se harán presentes con el objetivo de evocarlos y ya no vendrán a tocarme la puerta en todo momento... y de repente, sin proponermelo, estaré viviendo un tiempo nuevo.

Muchas gracias a todos los que han pasado por acá... y a los bloggeros más allegados: pronto tendrán noticias mías, les mando la nueva dirección vía mail...

Abrazos!!!! Julia.


sábado 7 de noviembre de 2009

VENGO VINIENDO...

Hoy me he levantado pensando en la trascendencia que tienen las fotografías, en la cantidad de cosas que significan y en lo mucho que puede flashear uno mirándolas. Las fotos, representan para cada persona, un montón de sensaciones y tienen la capacidad de hacernos revivir instantáneamente ese momento, ese preciso momento en que fueron tomadas. Cuando vemos una foto no solo el pensamiento se mueve, el cuerpo presente se paraliza, para dar paso a aquel cuerpo, ese que vemos ahí, receptor de un montón de estímulos que ese día nos hicieron sentir de una manera determinada, y en algunos casos, irrepetible. Es increíble como uno, puede volver a ese rincón del tiempo y experimentar por unos minutos, lo mismo que experimentó ahí… vuelven los olores, los sonidos, el estado de ánimo, las compañías y por supuesto, los recuerdos.
Últimamente he estado desempolvando viejos álbumes (de cuando todavía las fotos tenían que ser reveladas para poder verlas), algunos añejísimos, otros no tanto… Me parece que lo he hecho buscando cierto reparo, que a veces se encuentra en una imagen que retrató un tiempo hermoso y la nostalgia hace sus movidas y nos lleva a desear volver; y otras veces lo retratado implica un impacto poco feliz, que nos conduce a darle a la vida que llevamos hoy, el valor (jaja...) que se merece.
Ayer estuve en la casa de mi abuela Gloria, la mamá de mi papá y sin que yo le dijera nada, como si supiera que ando mirando para atrás, trajo una caja llena de fotos en blanco y negro (del tiempo del ñaupa). Fotos de ella cuando era una niña, fotos de sus hermanos, fotos de su adolescencia, fotos de su casamiento, fotos sus hijos cuando eran chiquitos, fotos de mi papá… Como ya lo he mencionado en otra ocasión, mi abuela perdió a su hijo y yo a mi viejo, así que imagínense el quilombo sentimental que se armó!! Me empezó a contar historias increíbles, de cuando era un nene, me habló de su carácter, de sus amigos, de lo que le gustaba, de lo que no, de las cagadas que se mandaba, de las cosas que le habían causado gracia, de su miedo a la oscuridad, de las veces que se cruzó a la cama grande por un trueno, de los golpes en la bici nueva, del día que volvió embarrado hasta las orejas, del día en que se empezó a comer las uñas… ella hablaba y yo mientras, seguía mirando las fotos que me ayudaban a armar las escenas que ella me describía.
Mi viejo, en ese entonces un nenito, salía siempre contento en las fotos, en todas estaba riéndose, alegre, pícaro, lleno de vida, con un camino recientemente empezado y con muchos años por delante, e ignorando (obviamente) que ese camino no iba a ser nada fácil y que los años por delante no serían tantos.
Mi papá fue un tipo buenazo, un grande con una mirada poderosa y un corazón gigante… pero postergó o fue dejando en el camino, muchas cosas inconclusas… cosas que tenía ganas de hacer, cosas que le iban a hacer bien, cosas que por un motivo u otro, fue tirando para adelante (el famoso “mañana o el mes que viene, o el año que viene”) y sin reparar en esto de que “nadie tiene la vida asegurada”, se quedaron él y sus proyectos en la mitad del camino…
Si bien uno no puede manejar ese tipo de cosas, hay otras que solo dependen de nosotros mismos…. Yo no quiero que me pase lo mismo y he decido ponerme en movimiento para lograrlo...